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Cuenta la leyenda urbana que en su senilidad en Cuba antes de pegarse el tiro el machote Ernest Hemingway, que no diré escritor después de haber oído hablar de él a James Ellroy, escritor de sucesos que ganó fama y fortuna en las revistas populares de EE UU y autor entre otras de la novela negra en la que se basa L. A. Confidencial, película memorable que rodó Curtis Hanson en 1997, solo encontraba consuelo en la literatura, y además que le pagaban muy bien, creo que 1 $ la palabra, que le daba pa contratarse 1 borracho pendenciero sudoroso de los de cicatriz en la cara y cojitranco, vamos, de los que en España sería alto cargo y tertuliano de las cadenas del régimen y las de los Lara y Silvio o consejero de las empresas donde se roba, estoy pensando en alguien tan repelente a simple vista como Sostres, que hacía las veces de comité de recepción de fulanas de la prensa (es rumor extendido que las heridas de guerra que recibió Hemingway en su juventud le produjeron impotencia más o menos severa que le acompañó de por vida, lo que se sabe por los tratamientos y operaciones que sufrió, también dolores que calmaba con la bebida y aflojando el bolsillo a sus editores, aunque también es verdad que el sexo tiene otras formas y sitios pa expresarse), busconas y cotillas de forma que las mantenía a raya, cuando no las espantaba. Además de asistir a sus conferencias y actos públicos, poder hacerles fotos y que me firmen 1 libro suyo escritores como Ellroy, lo que es devolución de afectos, ya que tengo tan poco me parece justo intentar que personas a las que admiro tanto noten mi agradecimiento por los buenos raros que me han hecho pasar leyendo y viendo películas, también me gusta mirar a las prostitutas, no solo en las películas, novelas y fotos, es 1 arte que admiro el suyo. La más guapa que recuerdo y que de buena gana le habría dao lo suyo (no fui a ninguna guerra, ni siquiera hice la mili y me mataron a base bromuro) fue la baza que 1 antiguo constructor de los de la burbuja que editaba prensa basura y pagaba, aunque no tan bien como a Hemingway, ni mucho menos, quería celebrar otro pelotazo que había pegao conmigo y me llevó a 1 prostíbulo. Hubo negociación delante mío con 1 mujer morena de mediana edad, en bañador negro, medias de rejilla y tacones que además atendía la barra, pues el del pelotazo no había cobrao todavía y tenían que fiarle, pero era cliente del sitio, además el dueño estaba detrás. Mientras duraba el truco o trato, la mujer madura que digo hizo alguna señal y recuerdo a 1 rubia de película americana de detectives vestida apenas con lencería blanca que rebosaba por las tetas y las piernas rarguísimas que le salían de las bragas de encaje y satén con nuditos hasta los tacones, que se tumbó en 1 sofá que había delante de donde hablábamos y me dejó mirarla 1 buen rato. Aquello iba en serio pero la morena guapa y madura que llevó la negociación, como veía que no me decidía (la mayoría de pupilas eran extranjeras y de algunas creo que estaban en el garito los chulos y esas por ejemplo no entraban en el trato, pero como me ha pasao algo parecido muy pocas veces o ninguna otra, podía mirar a gusto el género antes decidir y me tomé mi tiempo) se fumó 1 cigarrillo y hasta se tomó 1 copa charlando con nosotros. Pensé que era la preferida del contructor, gran equivocación del lenguaje no verbal que cometí porque la de la negociación nos tocaba y besuqueaba con gran familiaridad, vamos que había lograo que me encontrara a gusto y casi sentirme querido, y realmente me decidí hacerlo con ella. Se rió de buena gana, pero no podía ser y entonces miró hacia atrás, donde estaba 1 de esos sapos sudorosos que digo cruzao de brazos en 1 esquina del garito, y que en realidad era el dueño y su chulo. Ahí se jodió el trato, aunque nos tomamos y pagamos las copas con gusto, entre otras cosas porque esa mujer morena tan cariñosa se sintió realmente halagada por mi elección y yo, por supuesto, no quise echarme atrás. Si hasta ese momento le había parecido 1 conversación divertida con el que debía ser de los mejores clientes del garito, me refiero al ex constructor, siguió hablando con nosotros como la mujer hecha y derecha que era y parecía, pero a lo mejor solo vi cómo le brillaban los ojos cuando me miraba. Con eso me vale.
Lectura: El dibujante sin descanso Antonio Muñoz Molina Vs Jean Michel Basquiat work from the Schorr family collection, Acquavella gallery New York.

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