Receta de gazpacho, batido, zumo, sopa fria de ajo

El ajimoroji, no se sabe si salsa o procedimiento de cocina o los 2 fue importado del Norte de África por los legionarios acuartelaos en Leganés desde 1939 hasta que trataron de impedir la toma de posesión del primer alcalde elegido democráticamente en décadas cortando los cables de los altavoces por los que iba a saludar a la población y provocando una algarada callejera silenciada durante lustros, como el envenamiento masivo de la población con aceite adulterao también en 1981 ó por ahí. El ajo, producto declarao de interés general no admite secretos ni inventos y si se trata de descubrir, como da trabajo cultivarlo, pelarlo y cocinarlo mejor que los descubridores se ocupen de las ruinas literarias y del pensamiento que debe haber pa tos, tiene que ser en el otro o los otros ingredientes del ajimoroji donde reside el misterio o secreto depositao por los legionarios en los bares y tascas aledaños al cuartel, foco de propagación inicial de la afamada receta o procedimiento. El procedimiento es un vistoso flambeado de la salsa poco antes de servir y recuerdo haberlo degustao en carne de conejo, cordero, choto, pollo y caracol siempre sabroso tonificante y altamente digestivo, lo mejor mojar el pan en la pringue que no se llega a enfriar. Se sospecha que al gozar los árabes de la rigurosa prohibición de consumir alcohol tampoco disponen del habitual vinagre de uva sino de otro tipo de vinagre pues como saben los aficionaos a revelar fotos en blanco y negro la acción de un ácido como el baño revelador se detiene en seco aplicando una base, llamado en fotografía baño de paro pues lo mismo el imprescindible vinagre pa los estómagos copiosamente alimentaos con carnes diversas pero sin secuelas. La receta de gazpacho que tanto gusta en Sevilla y Buenos Aires se llama también batido, zumo, sopa fría o técnica de cocina, a la variedad sin tomate ajoblanco, otra de las recetas ingeniosas en palabras de Manuel Vázquez Montalbán del interior de la península Ibérica que se distinguen por obtener excelentes resultados de los productos más humildes a base de esmerar la elaboración. Para el gazpacho echa 2 medidas de ajo ideales o medianos para llenar 1 cacerola que se pueda guardar en la nevera, un chorrito de aceite de oliva, agua y al final ten preparado hielo si hay que rebajarlo antes de servir, 1 tomate, enséñale el vinagre pero sin pasarte, opcional 1 huevo crudo sin cáscara antes de batir la clara, 1 pimiento si quieres, que nada va a cambiar su intenso sabor agrio ligeramente picante, miga de pan para espesar si te gusta, también se ha echado al gazpacho cebollas, pepinos, sandía, melón, fresas, cerezas, calabaza, mango, espinacas, berros, bogavante, lechuga, gambas, queso mozzarella… haz la crema con la batidora, no te pases con el agua, prueba la crema con el dedo y por supuesto remuévelo antes de servir. Otra receta con ajo típica de Buenos Aires es el chimichurri, salsa para la mejor carne de vaca mejor cortada, se hace con ajo, perejil, ají molido, orégano, aceite y vinagre, se machaca todo y se deja macerar no menos de 2 horas antes de servir en la mesa. A partir de 1492 fuimos Love Spain los que llevamos los ajos a América. Se sabe que el acento o la entonación de los americanos que hablan español se debe a la estancia previa al viaje que tenían que hacer en las islas Canarias, de las que señalo los ingredientes de sus afamadas croquetas: cebolla, ajo, nuez moscada, apio, atún, leche, maizena y pan rallado. Unas palabras para discutir o para señalar su defecto, que se ha señalado, pues estoy enamorado de Allium sativum Linnaeus por lo mucho que me ha ayudado desde niño y no se lo veo: el mal aliento. Vale, el aliento del ajo puede molestar, pero no para el que los ha comido o bebido pues de hecho el tema del aliento ajeno y propio deja de ser un problema. No te presentes a concursos de pedos ni de eructos porque pierdes fijo si disfrutas comiendo Allium sativum Linnaeus, ajos. Como se dice, el gusto es mío.

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