Agrocybe aegerita #seTas de chopo
La seta de chopo, conocida científicamente como Agrocybe aegerita, comestible, aunque no el pie y tampoco las recogidas en ambientes contaminados como los jardines urbanos, tanto por los abonos químicos como por los humos de automóviles y calefacciones, es la seta típica de las ciudades por diversas razones, la mayor de todas que se la puede ver en otoño y en primavera, y si el jardín en el que se han podado chopos, álamos (“aegerites” en griego significa álamo), sauces, higueras, arces, etc. es regado con frecuencia, prácticamente aparecen durante todo el año. Esta seta estuvo de moda en el verano, cuando la ya tradicional ausencia de noticias y unas muy sorprendentes “intoxicaciones por hongos alucinógenos” (¿hongos en verano?) que se convirtieron en un fenómeno social equiparable a los ya célebres aerolitos de otro invierno, al final se desinfló el leves molestias estomacales por ingerir setas procedentes de bromistas, la mayoría de ellas A. aegerita o setas de chopo, la seta de las ciudades, la seta de los jardines en los que se han talado o se están muriendo árboles típicos de las ciudades que si se dan las condiciones de humedad y temperatura suave, ni frío ni calor excesivos, pueden aparecer durante todo el año. El sombrero de las setas de chopo, de un color parecido al café con leche, más oscura por el centro que por el borde, va aclarándose cuando crecen los ejemplares, mide por término medio 7 cm. de diámetro cuando llega a aplanarse, presenta bordes ondulados y raídos e incluso se cuartea cuando le da el sol directamente. Las láminas, más claras que el sombrero, aunque del mismo color, también oscurecen cuando maduran las esporas, igual que el pie, normalmente anillado. Crecen formando grupos entre la madera y la tierra del chopo, álamo, sauce, etc. talado, a veces incluso en los jardines si han quedado raíces enterradas. En términos generales es preciso advertir que muy pocos hongos y setas se pueden comer crudos, ni siquiera secos, pues algunos son tóxicos y la mayoría indigestos en crudo. Lo ideal es tomarlos como ingredientes en otras comidas cocidas o fritas. Nunca se deben ingerir hongos y setas recogidos en terrenos abonados, como por ejemplo los jardines urbanos, ni junto a carreteras y lugares contaminados por humos. Valga como ejemplo lo que ocurre en Europa: en algunas zonas de Castilla, Aragón y Navarra muchas personas están ganando jornales recogiendo hongos y setas porque la lluvia ácida ha envenenado con metales pesados los bosques del centro del continente y los tienen que importar. Las setas de chopo recogidas en los bosques son un comestible muy apreciado para los que las conocen inequívocamente, aunque solo se consume el sombrero. Aparecen por ejemplo como ingrediente, enteros los sombreros, en las célebres tortillas de patatas. Como advertencia para los bromistas y especialmente para sus posibles víctimas es preciso aclarar que los hongos a los que se atribuyen poderes alucinógenos son los cultivados en condiciones de esterilización y con ingredientes prácticamente inaccesibles para la mayoría de las personas, algo que se hace principalmente porque muchas de las propiedades de los hongos y las setas se emplean en la elaboración de medicamentos. Es sencillamente inconcebible que pueda haber trapicheo callejero con hongos y los casos de este tipo que se han dado se hacen en comercios establecidos amparados en una legalidad permisiva con las sustancias naturales, principalmente en Estados Unidos y en Holanda. Sobre las versiones silvestres de los hongos cultivados con supuestas propiedades del tipo que sean, es preciso advertir que la dosis entre la supuesta alucinación y la intoxicación, que puede ser muy grave e incluso fatal, es imposible de determinar, por lo que se desaconseja totalmente el consumo de ese tipo de hongos y en ningún caso insistir si no se siente ningún efecto: normalmente las indigestiones e intoxicaciones se deben a la cantidad ingerida y no, afortunadamente, a la toxicidad del hongo. Pero puede ser peor del todo: con la misma apariencia, con el mismo tamaño, normalmente pequeño, hay unos hongos muy comunes en los campos y en los bosques cuyas consecuencias son fatales para las personas. Cualquier observador del simpático mundo de los hongos y las setas, ahora tan de moda, y especialmente las personas aficionadas a ingerirlos ya se habrán dado cuenta de que salvo muy contadas excepciones de especies conocidas y sólo los desaprensivos, pues normalmente se dejan crecer, no se suelen consumir hongos del tamaño de un dedo o menores.
Agrocybe aegerita seta de chopo

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