Lepus capensis, liebre

La pobrecilla de las fotos, a la que descubrí temblorosa cuando llevaba largo rato sentao en sus proximidades, me hizo desistir de las piedras que les tiraba asus congéneres creyendo que espantaba maleficios según creencia acendrada, pero preocupao porsus temblores me levanté rodeándola mientras procuraba no tapar su punto fuga y quedé sorprendido, impactao por la mirada que se ve.

- Anda, deja las piedras en su sitio y no hagas más el idiota tú también, que alo mejor otro día me tienes que buscar pa comer. Pues sí, ya consciente demi animalidad zombi (el suceso ocurrió en el junio negro 2010, pues mis cámaras oscuras, llamadas digitales por algunos, también dan fecha y hora junto a la prueba) empecé a congeniar amigablemente con los animalitos salvajes y libres, aunque los insectos yen especial las mariposas siempre seme dieron fenomenal poniendo cuidao no tapar su punto fuga y lanzando 1 golpe rápido de flash pa llamar su atención. Se podría pensar que los atonta y algunos los tengo que espantar conel dedo cuando me canso hacerles fotos y vídeos, pero noles perjudica el flash, pues están hechos al fuego del mismo Sol que nos madura y al final nos consume, tos somos hijos de la star que más calienta, hasta las plantas. Y vale, qué pueriles, qué ridículos podemos parecer a nos semejantes en ocasiones, algunas celebradas por siglos, como por ejemplo la comedia Las avispas de Aristófanes en la que los atenienses ociosos como ahora llegan a juzgar 1 perro, pero volvamos a las casualidades que no existen, pues enotra de sus comedias más celebradas del ramillete que se conservan, Las nubes, puso en solfa alos sofistas de su tiempo yen la escena al mismísimo Sócrates bastantes años antes del proceso que le condenaron a muerte bebiendo cicuta por revelar secretos propios de los dioses y corromper a la juventud que asistía extasiada asu academia. Aristóteles, Platón, Jenofonte entreotros fueron testigos también de su muerte, cosa que se hizo el propio sabio acatando tan injusta condena, pues se sabe que Sócrates en persona, también maestro de Diógenes, asistió a la representación y celebró las ocurrencias de Aristófanes (Sócrates también era calvo y en alguna escena le resbalan los piojos del ambiente andrajoso en el que a tenor de la comedia se desarrollaba su celebrada academia). En tardes sucesivas llegué a ver hasta 4 liebres 4 en el mismo wallpaper asus anchas, peleándose levemente, incluso podrían estar jugando y también eligiendo con cuidao las yerbas de las que comían levemente que ni siquiera revisé, pues pensé que el producto de sus divertidas andanzas ajenas a mi presencia era el resultao demi indiferencia instintiva.

- Las liebres no confían ni enla alfalfa, Medicago sativa, según la greguería de Ramón pero a mí me perdonaron las piedras que les tiré otras veces. Se movían asus anchas, sin nervios y con mucha gracia, bonitas de ver cuando se levantaban comolos kanguros de los documentales, también porel color azulao de sus largas orejas vistas sin temblores. Otra vez vi venir a otra corriendo de lejos hacia donde estaba sentao, pararse a poca distancia, mirar enmi dirección y casi reconocerme formando parte del paisaje, pues aún se pegó otra carrerita hasta 1 yerba que quedaba a medio camino, de la que comió levemente, como probando pa continuar su paso a muy pocos metros, casi al alcance de la mano delante de mí, donde pegó un pequeño acelerón sin exagerar que redujo asu trote habitual cuando estuvo a la distancia que consideró pertinente, yo sin inmutarme. Era evidente que me había visto y su cambio de ritmo sin exageraciones, pero notorio me llevó a pensar incluso que me reconocía, incluso me recordaba, aunque asu manera. Eso después las tormentas, pues cuando apretó el secarral se acostaban de forma que sólo las levantaban y ponían en fuga los perros de presa de los domingueros, también divertido al verlas a saltos tomándome la espalda y encamándose enlos matorrales detrás mío, convertido ya en su guardaespaldas de confianza con la piedra a mano, pero pal perro fiero. Las deslumbrantes dehesas del centro y S de la península Ibérica eran encinares aclaraos pa favorecer el pasto de toras y toros, ovejas, cabras, cerdos y otro ganao doméstico. La conservación dese ecoSistema favoreció e incluso salvó otros muchos otros animales, plantas y hongos endémicos, con frecuencia amenazaos de extinción e incluso extinguidos en otros sitios, pues dependían de las aproximadamente 1.000 ganaderías bravas destinadas a la lidia y los privilegiaos terrenos que se les dedicaron por siglos. Cualquier perjuicio que se les causara desencadenaría tal catástrofe ambiental sólo comparable a la también deslumbrante idea de no matar los toros de lidia enlas plazas, pues la sobrexplotación del ganao bovino pa hamburguesas ysus residuos, al ser más de la cuenta en el menor terreno posible también es devastadora donde se produce.

- Las liebres, comoes sabido, corren mejor cuesta arriba que cuesta abajo yel matacán es 1 liebre que se resabia y a fuerza de carreras y años enmagrece, se la desarrollan las patas traseras, se la arquilla el pecho y corta el viento común dalle, por lo que su carne ni siquiera es codiciada, Miguel . Al contrario de lo que se creen los ignorantes, las liebres no son ciegas comolos viejos avaros quetan estúpidamente fueron estafaos por Madoff, y a quien temen son sus perros Lazarillos que arruinan países enteros consus burdas añagazas. Es la posición de los ojos lo que limita su visión frontal pero en zig zag, incluso cuesta arriba ven perfectamente.

Enlaces: La lección que dio Botín asus ejecutivos del hedge fund Santander:

- ¿Sabéis cuántas liebres mueren en mi campo golf de Boadilla?, El Confidencial Digital, 07/09/2010.

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