inmaduro ¿quién?

global Fido

Recuerdo 1 entrevista con Ouka Lele, fotógrafa de la Movida madrileña, en la que confesaba que su comportamiento artístico la devolvía a sus días de la infancia en los que tenías que inventarte las cosas que ibas a hacer desde que te levantabas. Supongo que durante sus vacaciones y fiestas de guardar, pero para el caso es el comportamiento de los dirigentes el que recuerda vagamente a estos niños durante la pandemia, pues no hay nada más característico de su carácter imprevisto y del #estadodeabuso que toda la panoplia de fases y medidas a cuál más caprichosa que se sacaban de la manga. Aunque no tanto para ellos, como por ejemplo respetar la cuarentena o comprar con mascarilla, mas reuniones secretas entre partidos que cualquiera diría que vivían de espaldas, sino para el resto, como si el caprichoso infantiloide fuera el profesor o instructor, y los infantilizados casi por decreto, la población sometida a arresto domiciliario. Aunque también se habla de síndrome de Estocolmo, para mí prefiero el de la caverna, pues si bien no me quejo de la mayor -la cuarentena, la mascarilla, los tests, etc.- sí creo que los dirigentes se rodearon de parafernalia como policías y militaares dando rueda de prensa, terminología militar inventada para la ocasión, pues afortunadamente no lo era o es todavía, junto con multas y castigos casi de patio de colegio durante el recreo que en algunos momentos superaron con creces el número de tests realizados. Aunque es el fenómeno de los chivatos, la no menos famosa policía de los balcones y cuando lo cuento, siempre con gusto, de las terrazas, lo que más me hace desear que cambién las tornas y pegarles su merecido repaso como a los niños pelotas de los colegios de curas a la salida.

#lospapelesdeBárcenas Libro Mayor

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