En la cultura nacida en el mar Mediterráneo profundo, de hecho parecido a la isla de Creta han aparecido vestigios en sus extremos y el corazón: Egipto, los confines de Tartessos y la isla de Creta, haber adorao por igual a 1 dios o relacionao en forma de toro bravo que aún se llaman de lidea. Mucha gente cree que se trata de otro animal salvaje pero por contra es de los 1º en ser domesticaos, la especie casi nutricia, de la que se aprovecha la leche además de las carnes y piel o cuero, junto con las abejas, cuyas colmenas llevaban los barcos del Nilo en sus cubiertas cuando hacían navegación a remo y vela casi de cabotaje, al lao de la Costa. La afección propia de la traición atribuida al apéndice frontal de la temible fiera prehistórica es lo que le puso la reina Europa a Minos, el rey de Creta, de la que nació el terrible monstruo Minotaura al que se sacrificaban vírgenes y príncipes de Atenas hasta que se las vio con Teseo, en rigor el 1º Torer@ que se sirvió de la ayuda del hilo que había dao Ariadna, hermana del Minotauro, con el que luego pudo salir del laberinto en el que se desarrolló la faena y poder contarlo casi como el Dominguín que se tiró a Ava Gadner. La vida misma está hecha de traiciones y puede que su mismo sentido sea sufrir el engaño y la perfidia del prójimo, aunque lo que no se garantiza es que tengan que ser siempre de los mismos matadores a las mismas víctimas.

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